La presión de la maternidad

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“Ser madre es lo más bonito de una mujer”.

No es una frase inventada. Hace pocas semanas me la dijo un hombre cuando expresé que no quería ser madre.

La presión social hacia las mujeres para ejercer la maternidad sigue siendo un hecho. Todas las mujeres que hemos tomado la decisión de no serlo -o que no es una de nuestras prioridades en la vida- sabemos que esto es así: se nos ve como raras, “desviadas”, un poco sospechosas…

La maternidad está todavía lejos de ser una elección completamente libre a ojos sociales. Todavía se sigue considerando que la mujer tiene que ser madre para ser una auténtica mujer, y no se toma del todo en serio a aquellas que decimos que no queremos serlo.

A veces incluso se convierte en una cuestión de estatus personal: si eres o quieres ser madre eres una mujer madura. Si no, es que todavía no has madurado lo suficiente. Sea como sea el no ser madre siempre está peor visto, siempre se asocia de alguna forma a incompletitud o falla.

Siendo esto así, cuando una mujer no quiere ser madre esto puede resultar una fuente de sufrimiento: sufrimiento por el ataque social prácticamente constante que cuestiona, analiza y juzga tus decisiones.

Las formas que denotan esta obligatoriedad se suceden igual que con la obligatoriedad de estar delgada: desde el más puro descaro -“algo raro te pasa”- a la más pura sutilidad incluso bienintencionada: “¿no se te despierta el instinto maternal?”.

Y aquí tenemos uno de los inventos sociales que más nos ha estado presionando para ser madres. Porque no tener el “instinto maternal” (vamos, no querer ser madre) se ve como un error, como que algo nos falta. Porque claro, es un instinto. Algo natural, ¿verdad?

El invento del instinto maternal

Para comenzar el instinto maternal es una cuestión sexista. Y lo es puesto que está basado en una construcción social, no natural, y no hay correspondencia como tal para los hombres. No hay ningún gen de “desear ser madre”, las mujeres no venimos programadas para desear ser madres. No se trata de de una “conducta innata inconsciente” que es lo que es un instinto. Porque el hecho de que podamos ser madres no implica que debamos y ni siquiera que queramos.

La naturaleza no es destino. Ya lo decía Simone de Beauvoir.

El instinto maternal no es más de otro deseo posible -y sólo eso, posible- al que se le ha puesto un nombre. Y al ponerle nombre específico se le da relevancia, se lo resalta. Se le da más importancia. Se remarca que las mujeres estamos programadas para ser reproductoras sin más opción.

Considerar que el instinto maternal es tal, un “instinto” implica remitir a la naturaleza, a la genética, a lo natural. Y al naturalizarlo se le eliminan los componentes sociales que implica. Se oculta la presión a la que se nos somete a las mujeres para ser madres, para ser productoras y reproductoras de otros seres, camuflándolo bajo el nombre de un deseo que nos dota la naturaleza y, también y sobre todo, romantizándolo. Porque la maternidad está en extremo romantizada. Sólo se cantan sus bondades y las alegrías que reporta, lo demás se oculta, casi con miedo -no vaya a ser que al decir algo negativo de la maternidad te conviertas en mala madre o mala persona-.

Al ponerle socialmente un halo sólo de bondades a la maternidad -decir algo malo de la maternidad es prácticamente un delito- uniéndolo a la palabra “instinto” se limitan mucho las posibilidades de elección libre. ¿Cómo decidir no ser madre con lo fantástico y lógico -la naturaleza lo dicta- que es querer serlo?

La realidad es que en todo caso el instinto maternal aparece tras tener el bebé como consecuencia del afecto que se siente hacia él y la ayuda de la oxitocina liberada. Es cuando tenemos enfrente al bebé cuando pueden aparecer estas conductas más ligadas a la naturaleza, más hormonales, de protección y cuidado. Pero no antes.

Considerar que es algo anterior a tener el bebé no es más que otra manera de generarnos presión: como es algo natural, es algo que, tarde o temprano, tiene que surgir. ¿Cómo que no existe el instinto paternal? Porque también hay hombres que desean ser padres y que lo han deseado desde que tienen uso de razón.

Este instinto es una construcción cultural que busca naturalizar una elección como forma de presión y estigmatización de las mujeres que no desean ser madres.

Enfrentarse a la situación

Las mujeres que no queremos ser madres nos enfrentamos a estas reacciones que ponen en entredicho nuestra libre elección. Una vez alcanzamos determinada edad es de lo más frecuente que nos pregunten acerca de este asunto. Y ante una respuesta negativa acerca de si queremos ser madres aparecen cientos de cuestionamientos:

“Ahora no quieres, pero ya querrás”, “Con lo bonito que es tener hijos”, “¿Quién te cuidará cuando seas mayor?”, ¿Y qué vas a hacer?”, “Yo también decía eso a tu edad y ahora mira”, “Pero si es lo más bonito de la vida”, y un largo, larguísimo etcétera.

No querer ser madre es una lucha social constante.

Es un no parar. Es la lucha contra la maternidad obligatoria. Porque también es salir del rol esperado y mostrar un modelo nuevo de mujer al que los demás no están acostumbrados. Y todo lo que es nuevo asusta, impresiona, impacta; Y genera rechazo.

Todas las mujeres que no queremos ser madres nos vamos a tener que enfrentar a esta lucha por normalizar algo poco reconocido, algo que igualmente nos puede llenar: sí, la no maternidad también es un camino hacia la realización personal. Porque cuando una decide no ser madre está decidiendo otro camino, otras opciones que nos pueden hacer igualmente felices como a aquellas mujeres que son madres porque lo han deseado. La vida no se acaba si decides no tener hijos. Sé que es lógico, pero socialmente no lo es tanto.

Esta lucha a nivel individual puede cansar. ¿Y qué podemos hacer?

Primero ser conscientes de que va a ser una constante. Que difícilmente dejaremos de ser cuestionadas al respecto. Pero esto no implica que siempre tengamos que estar en pie de guerra y argumentar por qué no queremos.

Podemos evadir la situación. No entrar en el tema o cambiar automáticamente a otro. Porque no es justo para nosotras obligarnos a estar siempre en pie de guerra. Que socialmente no esté del todo aceptada la no maternidad no implica que tengamos que estar el 100% de nuestro tiempo abanderadas para defender la postura. Puede no apetecernos, y está bien. No sumemos a la presión externa por ser madres la presión de estar siempre en lucha.

Lo ideal es actuar como nos lo pida el cuerpo. Si estamos guerreras es estupendo: defendámonos. Argumentemos si nos apetece. Pero sino, atajemos. Cambiemos de tema. Y si hace falta, seamos bruscas: “no quiero hablar de este tema”. Y ya está. Porque no siempre tenemos porque ser amables con los demás o entrar a lo que quieren hablar: respetemos nuestro deseo. Si no queremos, a otra cosa. Que somos bruscas, pues que así sea. Las mujeres no tenemos que ser siempre complacientes y muchísimo menos si están cuestionándonos.

Por desgracia las posibilidades de qué hacer frente a esta situación son bastante limitadas a nivel individual, por lo que lo básico sería decidir si queremos entrar en el tema o no. Si queremos o no enfrentarnos a la situación y aprender a ser más duras cuando queramos romper con los cuestionamientos; Esto nos cuesta horrores, porque se supone que debemos ser siempre agradables y nos duele pensar que somos desagradables con algo. Pero esto no deja de responder a que queremos ser siempre aceptadas, lo que es un punto sobre el que deberíamos pararnos a reflexionar.

Por otro lado tenemos la responsabilidad social de desmontar el mito del instinto maternal: este no es el que nos lleva a desear ser madres. Nos pueden llevar miles de cosas a quererlo, pero en ningún caso viene prefijado de fábrica. No somos autómatas a merced de nuestra naturaleza ovárica.

El instinto maternal es otra falacia más para presionarnos a ejercer el papel que se nos supone que tenemos que ejercer. El instinto maternal, tal y como es entendido socialmente, no existe.

*Si quieres leer relatos sobre experiencias de mujeres que no quieren ser madres, pásate por este artículo de Proyecto Kahlo en el que colaboré.

Imagen: Blanca Gervilla

15 comentarios

  1. La construcción social del ‘instinto maternal’ como excusa perfecta para criticar a ese nuevo modelo de mujer. Caigo en la conclusión que a poner de justificación a la naturaleza para la ola de críticas al deseo de no ser madre es lo más conveniente, lo que se espera que la gente acepte sin refutar. Pues, la naturaleza no se discute. Y con eso intentan ganar la discusión sin iniciar alguna.

    Es demasiado pesado escuchar ese tipo de respuestas: ‘Yo decía lo mismo’ ‘No esperes a los 40’ ‘En algún momento te vas a sentir sola’ ‘Ser madre es la mayor bendición’… Ufff (y la mayoría de estas respuestas se oyen de otras mujeres)

    Gracias por el artículo. Despertaron mis ganas de estar en actitud ‘guerrera’ cuando me cuestionen la decisión de no ser madre.

  2. Gracias por estas palabras, son muy necesarias, ya está bien de ser las raras. Para empezar, no tenemos que preservar la especie, el planeta ya está más que superpoblado. Segundo, ese instinto de madre ¿dónde está cuando hablamos de un condón roto o de su ausencia y oups, hemos tenido un bebé sin parar a pensar como vamos a mantenerlo? Me da a mi que el instinto de madre del que hablamos hoy en día va más con querer dar una vuelta a tu vida, ropita diminuta y preciosiiisima (hecha por niños un poquito más mayores que tu bebé) o “salvar tu matrimonio” (esa si que es buena). Obviamente, muchos matrimonios desean tener hijos y son padres excelentes y bravo por ellos y por esos niños.

    ¿Que yo no estaría aquí si mis padres hubieran pensado como yo? pues diré que mis padres tuvieron hijos “por tenerlos”, sin un verdadero deseo y que eso se nota. No quiero que esta parezca una declaración desde el rencor, ya que estoy feliz de estar en este mundo, pero desde luego, si algún día siento el deseo de cuidar de alguien adoptaré a un niño que ya esté en este mundo y al que el famoso instinto maternal haya dejado en la calle.

  3. Irene
    Millones de gracias por este artículo!! He leído muchísima bibliografía sobre mujeres que no desean ser madres, causas/consecuencias y un largo etcétera, pero tu has expuesto algunos puntos sobre los que antes no había leído: uno de ellos es que el instinto maternal se despierta después de tener al bebe y no antes.. Ahora entiendo que no somos “raras”, que somos normales y mas que nada, responsables porque tenemos un control completo sobre nuestra sexualidad y nuestro sistema reproductor, que es lo que nos diferencia de otras especies animales.
    Pienso también que de querer experimentar “que se siente ser madre”, adoptaría un niño que ya se encuentre en este mundo, ya que no necesito alimentar mi ego “produciendo” un niño que lleve mis genes y que se parezca a mi.. Ese tipo de pensamiento me parece egoísta, inmaduro y estupido.
    Tampoco siento la necesidad de sentirme embarazada, para mi seria mas una tortura que otra cosa.. Fisiológicamente, todo cambia y no es bienestar lo que sientes, al contrario, sientes malestares propios de las transformaciones que sufre el cuerpo a causa de las hormonas y de tener otro ser gestándose dentro del mismo cuerpo.
    Como tu dices, la maternidad esta “romantizada”. Se ensalzan lo bueno y se esconde lo malo debajo de la alfombra, para que no se vea.. No vaya a ser cosa que nos tilden de insanas..
    Antes de mujeres, somos seres humanos, y esto es lo que verdaderamente importa. Los géneros sobran aquí, y como cualquier ser humano, las mujeres también deciden sobre si mismas.
    Como bien nombras, biología NO es sinónimo de destino.

  4. Me parece absurdo que, a día de hoy, se nos siga juzgando por cosas como estas…

    Aún recuerdo una conversación que tuve hace relativamente poco con el típico amigo de un amigo que ves de vez en cuando y que, aún así, se anima a preguntarte cuando vas a tener hijos. Para empezar, igual no es algo que ir preguntando pero bueno, como estoy en “modo nice” le explico que no quiero tenerlos y automáticamente salió con la rastra de mensajitos de siempre, los que comentaba Rosario pero viniendo de un hombre: “luego te arrepentirás”, “ya te apetecerá” y, lo que me dejó patidifusa “eres una HEMBRA y el instinto ANIMAL hará que te apetezca”…. :O

    Tuvo suerte y mi instinto animal me impulsó a pedir una segunda copa de vino en vez de hacer algo a su cabecilla pero lo que más me ponía la piel de gallina era ver su cara de asombro cuando yo decía que mi decisión era no tenerlos… creo que así miraríamos a un exraterrestre que viésemos descender del suelo ante nuestros ojos.

    un besito, preciosa!

  5. Hola bueno por fin leo algo realista sobre este asunto…tengo 38 años y la presión ha sido mas que feroz por no haber tenido hijos…lo mas curioso es que el comentario siempre venia de personas que eran madres que denotaban mas frustración que alegría de serlo.jamás tome anticonceptivos pero siempre tuve la convicción de que si algún momento tenia uno era por que realmente la había elegido yo…se

    acerca del tema porque que me tuve que hacer desde jovencita cargo de mis hermanos y luego de varios sobrinos.soy conciente que las mujeres no somos una macetas que si o si cualquiera pone una y ya esta.Las mujeres aparte de crear vida ,podemos gestar ideas,proyectos etc.y quien lo vea de otra manera lamento lo limitado de su cerebro…gracias por tu luz.Besos

  6. Muchos hombres y mujeres, todavía piensan que una mujer no se realiza completamente si no es madre. Pues debo decir, que conozco decenas de madres que se las ve infelices, frustradas y nada realizadas, por ejemplo mi propia madre, se casó muy joven y tuvo hijos sin pensarlo, porque era lo que tocaba, casarse y ya directamente tener hijos, sin planearlo, sin concienciarse de los pros y de los contras, simplemente los tuvo, y tuvo tres. Se ha pasado toda la vida cuidando a los hijos y preocupandose por ellos, pero yo nunca la vi feliz, no dudo que nos quisiera, por supuesto que si, pero se la veia deprimida y frustrada, como si realmente ella en su foro interno quisiera estar haciendo otras cosas, estar teniendo otra vida. Por otro lado, el tener un marido con el que se peleaba continuamente no la ayudaba en nada.
    No se, ella una vez me dijo que si volviera atras se quedaría soltera, para ella la maternidad no ha sido un camino de rosas y una bendición, sino mas bien, unas cadenas de las que no era capaz de soltarse, sentía que tenia una obligación y sus valores no la dejaban hacer su vida dejando a sus hijos un poco de lado, se entregaba completamente y eso la hacía sentirse atrapada y sin libertad, como se suele decir vivía en su jaula de oro. Le encantó la experiencia de tener niños y de disfrutar con ellos, pero los niños crecen y al final, has dedicado 20 o 25 años a otras personas y te has olvidado de ti misma, de tus sueños, de tus proyectos
    Yo opino que solo deberían de tener hijos la gente que realmente lo desee y esté concienciada de ello, no hacerlo por obligación social, ni porque toca, ni porque tenemos miedo de que nos llamen raros.
    A veces me impacta el daño que hace la sociedad en las personas, podríamos ser felices y libres y hacer lo que deseasemos sin tener que dar cuentas a nadie, porque al fin y al cabo es nuestra propia vida, pero no, parece que cada acto que hacemos tenemos que justificarlo ante otros cuantos humanos, con el fin de ser aceptados en un grupo social del que ni tan siquiera nos importa pertenecer.
    Pero cuando somos personas sensibles, cuesta mucho que no te hagan daño, ignorar las palabras hirientes y sarcasticas, jamas entendere porque la gente tiene tanta ira y odio dentro de si mismos que necesitan descargarse y atacar al resto. Tal vez ellos tambien tenían sueños y proyectos y fueron debiles y los dejaron a un lado para seguir la corriente social, y entonces cuando ven a alguien distinta, que quiere hacer otras cosas y seguir otro camino, la atacan porque en el fondo les da envidia, ya que ellos no fueron fuertes y sucumbieron a la presión social.
    Yo pienso que las personas felices, que estan felices con lo que han elegido y con su vida, no necesitan atacar al resto por decisiones referentes a una vida que no les pertenece, creo que solo lo hacen las personas frustradas y que no son felices
    Solo nos queda tener paciencia y realizarnos con cosas que gusten

  7. Hola! Gracias x este articulo. Fui mama a los 18, tengo ahora 31. Me volvi a casar con una persona imprecionante al que amo mucho. El quiere un hijo, esa ha sido nuestra cruz y probablemente el divorcio. Nunca me ilusiono ser mama, es algo con lo que no naci, no x “instinto” sino xq no lo siento y no lo quiero. Sobrevivi a ser mana una vez, no podria nuevamente. No me ilusiona. No creo haiga algo de mal no querer ser mana es una eleccion. Es muy triste aparentar quererlo ser cuando solo te enganias tu mismo y quedas bien con la sociedad. Excelente blog! Gracias!

  8. Siempre me molesta estar dando razones, cuando debería ser una simple elección de vida. A mi simplemente me pasa que no me imagino con niños, porque normalmente no me llevo con ellos. No, no es que los odie.. simplemente no disfruto su compañía. Entonces ahí me dicen que a los MIOS si los voy a querer, porque van a nacer de dentro mio (como si la gente que adoptara no pudiera querer a sus hijos adoptivos porque no salieron de dentro de ellos jaja) o que la paciencia va a aparecer. Yo creo que podría tener paciencia, pero no está en si tengo paciencia o no.
    Nunca me hice cargo de que podría no estar completa como mujer por no ser madre, porque para mi una mujer es mucho más que una incubadora o una fregona.

  9. Hola, soy mamá de la mejor nena del mundo, y sé que no existe el instinto maternal, estoy totalmente deacuerdo con vosotras. Creo que se trata de un convencionalismo social, que además va más allá ya que yo tengo que excusarme casi las mismas veces por no querer un segundo hijo.
    La maternidad está mitificada, debería ser una decisión consciente, responsable y basicamente voluntaria, tomada de verdad con el corazón sobre la mesa, no con un ramo de inseguridades y convenciones sociales.
    Como somos humanos y tanta perfección a la hora de decidir es difícil que se dè, al menos no hagamos de nuestro ramo una verdad irrefutable y vayamos jodiendo a los que sí se atreven a decidir el rumbo de sus vidas.

  10. No quiero ser madre, tengo 27 años, y tengo que aguantar todo tipo de comentarios, el último un tipo que tiene una hija y el mismo me dice que no quiere mas porque la paternidad no es lo que esperaba. Y va y me dice que para la edad que tengo pienso como una niña inmadura a cerca de la vida porque no quiero hijxs!!!

  11. Todavía ni tengo treinta (28) y esto se pone cada vez peor. La familia de mi marido no me habla de otra maldita cosa que de mi útero y lo que debería hacer con él. Familiares y amigos ya también empiezan a ponerse insoportables. Es sencillamente odiosa la situación, el acoso es descarado, los comentarios que creen graciosos me suben la sangre a la cabeza, además del evidente gesto sinvergüenza de meterse en mi vida despreciando por completo mis intereses personales. Y no se dan cuentan de lo intolerantes e intolerables que son, por eso, cuando saturada por el hartazgo les respondo con ira, se ofenden. Porque, claro, ellos tienen todo el derecho de decirme qué tengo que hacer, mientras que una tiene la obligación de escucharlos, dar explicaciones y/o tolerar el acoso y la condena por no cumplir con expectativas ajenas —sarcasmo. Me tienen harta. Para colmo, yo sí odio a los niños, me sacan de quicio, no me gustan, no los quiero cerca, nunca me gustaron, lo que empeora las cosas porque lo ven como “antinatural” y quieren “curarme”, quieren obligarme a que me gusten, es una pesadilla, me hacen despreciarlos más. Y esto me está llevando al aislamiento porque, entre que no hay manera de aclarar respetuosamente a padres o familiares de las criaturas que no me gustan, ya que el hecho de que no los trate como divinidades es para ellos el peor de los crímenes; y después el asunto de mi total desinterés de llevar una vida tradicional, hacen que relacionarse sea imposible, porque ven en mí, de entre todos los órganos que tengo (encima me ven por partes, no como una unidad, como una persona), sólo el útero y es justamente eso lo que NO soy. Está ahí, sí, pero por un accidente biológico. Y no lo entienden, ¿cómo puede ser?

  12. Pues a mi me parece genial que quien no sienta el deseo de ser madre no lo sea. Jamás habría que ser tan “débil” como para ceder a esa presión social, que de existir, supongo que se encarna en familiares y conocidos preguntones y entrometidos.
    En mi caso siempre quise ser madre y eso no me impidió hacer otras muchas cosas ni hizo que me lanzase de cabeza con el primero que pasaba. Tengo 35 años, una hija de 20 meses y una pareja (hombre) con más instinto maternal que yo.

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