Solas ante el amor

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No se nos educa en el amor.

Se nos educa en matemáticas, se nos educa en lenguas, se nos educa en tecnología, pero, ¿y en emociones? Nada. ¿En amor? Tampoco. Puede parecer una afirmación rara, porque se supone que todas sabemos lo que es, que es algo que todo el mundo tiene claro. Como con las emociones. Se da por sentado que todas conocemos las normas del amor, las maneras en que funciona bien y en que funciona mal. Lo que hay que hacer y lo que no. Pero la verdad es que la cuestión no es tan sencilla y tiene mucha trascendencia.

Que no se nos eduque en el amor no significa que no aprendamos nada en nuestra cultura del amor. Somos lanzadas a la vorágine de los mensajes que nos lanza la industria de la música, del cine y la televisión. Ahí hay un discurso muy claro sobre qué es el amor, qué podemos esperar de él, e incluso qué debemos hacer para conseguirlo. Nos hablan del príncipe azul, de que si tenemos pareja todos los problemas desaparecerán, que el amor es sufrimiento y sacrificio, y que es -si es auténtico- infinito e incondicional. Nos dicen cómo actuar siendo mujeres y cómo van a actuar los hombres; ambos diferentes en este ámbito.

Nos venden como preferible que nos sentemos en la torre más alta del castillo a esperar suspirando, porque él vendrá a salvarnos de todo lo malo. Porque claro, también tiene que ser “él” según estas producciones. Haz la prueba: ¿cuántas canciones de las radios pop hablan de amores lésbicos o bisexuales, por ejemplo? ¿Cuántas películas románticas tienen de protagonistas a parejas del mismo sexo? Estas producciones sólo dan visibilidad al amor monógamo y heterosexual, lo que ayuda a que sigan en la invisibilización otros tipos de relaciones y que, en consecuencia, se siga percibiendo socialmente como “lo raro”. Con las consecuencias que esto trae.

La educación que recibimos a través de estos medios nos inculcan a las mujeres sumisión y un sentimiento de que somos “parciales” hasta que nuestra pareja perfecta aparezca. Esto es bastante tóxico, porque el pretender que seamos sumisas tiene implicaciones como la pérdida de control en nuestra vida, y el pensar que somos parciales sin pareja nos lleva a que no miremos dentro de nosotras para buscar nuestro propio camino y soluciones en nuestra vida porque “hagamos lo que hagamos estaremos incompletas sin pareja”.

Tampoco es que se nos aliente desde otros ámbitos a que miremos hacia adentro, al autoconocimiento, por lo que estos mensajes sobre el amor son el doble de peligrosos. Se suman a una tendencia de buscar hacia fuera lo que deberíamos buscar dentro; a la de poner parches; a la de pedir desde fuera que nos llenen, que nos solucionen. Cuando la realidad es que sólo nos pueden ayudar y acompañar. Las riendas de nuestra vida nos pertenecen a nosotras no al amor ni a la persona “portadora de amor”.

Con la nula educación que tenemos del amor y con todos estos mensajes vamos asimilando que el amor es lo que nos dicen en las películas, lo que nos cantan las canciones. Que hay determinados tipos de amor ya hechos, listos para consumir. Creamos una idea del amor como ese algo que está ahí para encontrarlo, algo que se puede conseguir, como quien se compra una pieza de ropa. Ese “está ahí” es una concepción estática de lo que es, cuando el amor es más bien una dinámica: es algo que se construye, algo que se genera de forma constante, no algo que está y se recoge ya hecho. Porque el amor se basa en las relaciones, y las relaciones las construimos.

El peligro es que al comprar ese producto prefrabricado llamado “amor” implica que podemos entrar en relaciones-tipo que no queremos o no van con nosotras. Podemos asumir dinámicas nocivas como normales, podemos meternos en relaciones que nos desgastan, que nos hacen daño, que no nos aportan nada más que dolor.

Yo misma estuve un tiempo metida en una relación muy mala e insana. Pero esa insalubridad cumplía los patrones de lo que hay que esperar del amor según las canciones; Creía que nos complementábamos, que yo era “la emocional” y él “el rudo”. Lo normal. Era yo la que tenía que tirar del carro de nuestra relación (esto es lo que hacen las mujeres, ¿no?). Pensaba que era normal que el amor fuera también sufrimiento, y que porque me hiciera sufrir no tenía motivos para dejarlo. Es lo que le pasa a todo el mundo, ¿verdad? ¿Por qué mi relación iba a ser distinta?

Estuve mucho tiempo ahí metida porque creí que tampoco iba tan mal. Ahora miro atrás y aquello era un desastre, aguantaba la relación a costa de mí misma, dejé de ver a mis amigas porque lo importante “era mi relación”. Salí de allí tremendamente desgastada, ni me reconocía. Tuve que volver a reconstruir todas mis relaciones y encontrar un sitio para mí misma en el que yo fuera la protagonista de la historia. Porque yo también compré ese producto. Estaba enamorada del concepto de amor que había comprado y me costó soltarlo porque me costó cuestionarlo.

Además, ¿de qué amor se nos habla? Del de pareja. Cuando se habla de amor nuestra mente va directamente a tener una relación (una relación de dos, claro, no contemplamos otras opciones) pero separamos estrictamente, entre otras, las amistades. Asimilar que el amor es de determinada manera, se da en determinadas relaciones y no en otras nos limita y condiciona la forma de amar que tenemos. Acaba generando una escala donde consideramos que hay unas relaciones más importantes que otras, siendo la que está arriba del todo la relación de pareja.

Se pone por encima esta relación como la que te va a completar, dejando unos escalones por debajo las relaciones de amistad cuando también estas son relaciones de amor. También se basan en él, en el cariño, en el compartir, en el apoyo… Comparten muchísimos elementos con el amor de pareja, pero sin embargo lo vemos algo distinto al amor. Algo por debajo. Cuando son un apoyo fundamental.

Por eso es necesaria una educación en el amor, que no nos dejen solas ante el amor o lo que nos venden como amor. Que nos hablen de él, que nos ayuden a eliminar todo aquello que “se supone” pero que sólo trae malestar. Cuestionar los mensajes de las producciones. Cambiar la visión del amor de algo que está a algo que se construye es fundamental. Y tenemos que apreciar que el amor está en más ámbitos que en el de pareja. Paso a paso tenemos que abrir la mirada tanto en esto como en prestar atención qué tipo de relación que queremos y comprender que, aunque el dolor es inevitable, el sufrimiento no forma parte del amor ni de las relaciones sanas.

Imagen: Maite Ortega

6 comentarios

  1. Tienes tanta razón,siempre hemos creído como tu lo dices en lo prefabricado, en lo que se supone debe de ser así por reglas sociales, ideales,culturas o costumbres en lo que se nos impone;muy buena reflexión gracias por ayudarnos a conocernos mejor y reflexionar en lo que en verdad importa en lo que está en nuestro interior y lo que nos haga mejores cada día.

    1. Hay que comenzar a construir lo que queremos y no comprar lo que no nos sirve ;).

      Me alegra mucho que te guste y te sirva para reflexionar. Es lo principal para ir hacia una misma.

      ¡Gracias a ti por pasarte y dejar tu opinión!

  2. Bonita reflexión y la he apreciado en mi mejor momento o en mi mayor momento de necesidad. Recientemente he dejado una relación atrás de tres años, todo iba bien.. hasta que él manifestó que yo no le respetaba su atmósfera personal, en el momento no me dí cuenta y empecé a entrar en un estado de autocontrol constante, aunque lo que estaba haciendo era anulando mis deseos y mis ganas de estar con él, porque no entendía como reconstruir mi atmósfera personal, ya que solo la conocía con él porque la había creado con él, o a lo mejor.. en él. Y es ahora que me doy cuenta y gracias a estos textos, que reflexiono y me doy cuenta de que a lo mejor es cierto: Inevitablemente he creado una dependencia o obsesión, que privaba cualquier espacio personal no únicamente a él sino también a mi misma, mi espacio, perdiendo mi identidad y haciendo que mi vida girara entorno de él.. y cuando se termina, todo se desvanece. Ahora estoy perdida, debo encontrarme, aunque como muy bien has dicho tu, según la idea que tenemos la gran mayoría del”amor” el cual hay en mi mente ,debe cambiar, porque no me permite aceptar que las cosas se pueden terminar cuando alguien se quiere, aunque no vaya bien. Habrá que trabajarlo y reflexionar, muchas gracias por el escrito!

    1. Tina, te envío mucha fuerza. Entiendo la situación por la que estás pasando y es dura. Ya estás andando el camino. Ahora poco a poco te irás encontrando, irás encontrando tu espacio y tu identidad. Es un camino fascinante :).
      Siendo consciente de qué esperar del amor y qué no, evitarás volverte a disolver cuando tengas otra relación.

      Me alegra mucho que el texto te sirva. Gracias por pasarte y dejar huella ;).

  3. Hola! creo que es un artículo súper acertado, es bien impactante darse cuenta ya de grande (o tal vez no tanto) en como tenemos tanto pre-concepto impuesto desde lo externo…a ratos es bueno cuestionarse, qué es lo de verdad creo y si lo creo porque yo quiero creerlo, por propia convicción, o me lo impusieron, o lo escuché por ahí, o lo acepté sólo “porque sí” o por lata de cuestionarlo. Lo que es yo, desde la experiencia, salí de una relación de casi cinco años, de la cual no me quejo para nada, ya que fue bonito, sin embargo me pasó algo parecido a quién comenta antes que yo: me perdí a mí misma, por poner como fundamental mi relación. Ni siquiera la persona con la que estaba, la relación, como funcionaba, todo lo que hacíamos, dependencia total…y pucho, si que cuesta re-armarse, más allá del rompimiento y todo (Cosa que en mi caso no fue taaaaan traumático) lo difícil es atreverse a verse a uno mismo, sin miedo y sentirse en ese vacío..que al final se convierte en todo, a medida que uno va construyéndose. Después de todo este tiempo (ya van a ser casi 10 meses) creo que aún me cuesta MUCHO dejar el concepto anticuado que tengo de “amor de pareja” sobre todo porque no he tenido otras experiencias serias en este lapso…pero creo que es un buen momento para recuestionarlo. Saludos !

    1. Gracias Rocío :). Tú misma lo has dicho: ” lo difícil es atreverse a verse a uno mismo, sin miedo y sentirse en ese vacío”. Es la parte más complicada cuando se sale de una relación dependiente, pero una vez ya ahí es genial lo que te vas encontrando.

      Es muy bueno que cuestiones todo respecto a las relaciones, es necesario que lo hagamos para deshacernos de ideas preconcebidas que no nos hacen ningún bien. Siendo tan consciente, cuando construyas otra relación verás que puede ser bien diferente a lo que has vivido hasta ahora. Sin perderte, sin dejar de ser tú.

      Un beso grande.

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